MTB de Guadarrama a Madrid

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Guadarrama – Madrid. Buah, si es todo cuesta abajo… Siendo éste el comentario mas recurrente de todo aquél al que le comentábamos la ruta, yo ya sabía que no iba a ser así. En realidad, todos sabíamos que no iba a ser dejarse llevar cuan Verano Azul en paseo con las bicis, pero….Rebobinemos un poco en el tiempo para poner todo en contexto.

Para encontrar la intrahistoria de esta ruta o, si preferís el comentario más chic, el autor intelectual de la misma tenemos que poner el foco en Ángel, un Ilustre Perdedor que remontándonos al 2019 ya me decía que habría que hacer Guadarrama – Madrid. Y yo pensaba que sí que sí, pero primero acabamos esta… 4 años después con una pandemia de por medio, 20 y pico kilos menos, cambios de bicis (de «hierraco» a carbono), mas seguridad con la bici y muchas menos caídas, llevamos a cabo el reto.

Para ello, nos reunimos “los de Guadarrama” cuyo nombre será a partir de ahora «Los Lomitos» (por favor, no dejéis elegir nombre en una noche de borrachera a los dos más borrachos). ¿Qué quienes éramos? Diana, Natalia, Simón, Ángel y un servidor que a las 8 de la mañana quedamos para iniciar la ruta. Hubo una baja muy sentida, pero por lesión y temas familiares no pudo acompañarnos en este nuevo reto.

Track disponible en Wikiloc

 

La gran sorpresa nos la llevamos cuando Simón apareció prácticamente puntual, esto no podía pintar mejor.

Pero claro, 19 de Noviembre, 8 de la mañana y en Guadarrama la lógica te dice que va a hacer frío. Y, efectivamente, hacía un frío de narices por más que después el día iba a ser soleado. Pero  hubo alguno que pensó que estábamos en Agosto e irremediablemente el frío empezó a notarse con las primeras pedaladas.

Cogimos el camino de los Labajos y vamos bordeando parte de Alpedrete y Collado Villalba llegando hasta Moralzarzal. Por ahora la mayoría del tiempo Ángel y Diana encabezan el grupo mientras por detrás vamos charlando Simón, Natalia y yo. Historias varias de la vida real propia y ajenas…Finalmente, a la altura de Moralzarzal, empezamos a ir todos juntos siguiendo a nuestro guía. Llegados a Moralzarzal ya empieza a notarse el calor dejando atrás el frío.

Ya en Moralzarzal no subimos por los depósitos al Mirador de la Solana sino que bordeamos el camping llegando al polideportivo. Allí enlazamos con la Cañada Real Segoviana, que seguiremos durante unos 5 kilómetros. Cuando ésta gira a la izquierda, donde se encuentra Manzanares el Real y el Embalse de Santillana, nosotros seguiremos de frente. Seguimos el camino que nos hace ir bajando hasta el Puente Medieval donde hacemos una parada de rigor para sacarnos unas fotos. Debemos llevar unos 30 kilómetros de ruta de los 80 que teníamos que hacer.

Puente medieval de Colmenar ViejoPuente medieval de Colmenar Viejo

 

A partir de entonces seguimos el Cordel de Cantalojas con un poco de sube y baja hasta que nos encontramos con la M-618 que conecta Hoyo con Colmenar Viejo. La cruzamos y a partir de entonces iniciamos una bajada muy pronunciada que nos debería llevar hasta el Puente de la Marmota. Ya se vislumbraban las 4 torres.

Las cuatro torres se ven desde muy lejosLas cuatro torres se ven desde muy lejos

 

Por supuesto pasó que tanto nos emocionamos que nos pasamos la desviación y seguimos bajando por el camino, ya q invitaba a rodar y bajar… Pero claro, acabada la bajada paramos y Ángel nos dice, «nos hemos desviado del camino un huevo». O sea que la felicidad de haber disfrutado la bajada se torna en un, «¿tenemos que volver a subirlo todo?».

Pues sí, había que subir, lo cual (yo al menos) lo hice a regañadientes… Aunque finalmente sólo debió ser 1 kilómetro donde cogemos una desviación que indica 400 metros al Puente de la Marmota. Ahí nos dirigimos subiendo por una senda estrecha que, tras el paso de una valla, da paso a una bajada bastante pronunciada y técnica que se le hizo bola a alguno de nosotros.

MTB de Guadarrama a MadridEl Puente de la Marmota

 

Por fin habíamos llegado al Puente de la Marmota haciendo fotos en sus maravillosas vistas.

Dejamos atrás el puente y nos disponemos a subir por un camino que es todo roca, con lo que decidimos subirlo andando. Los que iban con eléctricas que nos encontramos en el puente decían que se podía subir… En fin, quizás para ellos fuera un poco más fácil.

No creo que llegara a un kilómetro pero cargar la bici durante un buen rato se hizo pesado. Por fin ya cogemos un camino en el que bordeamos el Monte del Pardo y el río Manzanares. Es un continuo sube y baja, para dirigirnos irremediablemente a Tres Cantos a tomar el carril bici. Atravesando el arroyo de Tejeda nos encontramos que faltan poco más de 3 kilómetros a Tres Cantos.

Señalizaciones del Arco VerdeSeñalizaciones del Arco Verde

 

El camino tiende a subir. No son grandes subidas pero ya empiezan a notarse en las piernas. Salvo una bajada seguimos subiendo hasta llegar al manido carril bici. Con alguna parada pensando haber encontrado una seta de cardo que finalmente no lo era, jejeje.

Una vez llegados al carril bici hay que extremar las precauciones. Para unos «paletos» como nosotros acostumbrados a la amplitud y a no preocuparse mucho por lo que viene por detrás ni por delante, esto supone un extra de concentración ;-). Nada más empezar, un coche había cogido en una salida de la rotonda el acceso al carril bici, las bicis de carretera a todo trapo… Pero bueno es lo que hay.

Encaramos dirección Madrid en paralelo a la Autovía de Colmenar. Todos juntos, aunque pronto Diana y Simón lo encabezan mientras los demás estamos unos metros más atrás. Cruzamos dos veces el puente que va por encima de la Autovía para coger ya en el segundo paso un camino en el margen derecho que nos hizo evitar entrar a Madrid por el anillo ciclista paralelo a la Autovía de Colmenar.

El camino nos hizo pasar por debajo de las vías del tren y la M-40 para así realizar la entrada a Madrid por el Parque de Montecarmelo, donde nos topamos de lleno con una manifestación en uno de los parques al lado de un colegio en la que todos ibas enfundados con los chalecos amarillos fluorescentes. No estábamos seguro a qué se debía con lo que mientras que el resto estaban reponiendo fuerzas, decidí ir a preguntar. Tras abordar a una persona que no tenía mucha idea, pregunté a una mujer que me explicó el motivo de la protesta. Mientras me explicaba que les iban a construir un Cantón de limpieza en medio del parque junto al colegio, empecé a recordar que lo había leído o escuchado en las noticias: Miles de vecinos de Montecarmelo se manifiestan contra el cantón de limpieza | Madrid (elmundo.es).

Ya de vuelta con el grupo y tras echarnos unas risas seguimos nuestra andadura hasta Pitis, dejando de lado el Anillo Verde Ciclista y bajando por la Calle Madre Teresa de Calcuta. Edificios bastante modernos y algunos nuevos en construcción. La verdad es que no es el Pitis que recodaba, hasta campo de golf…

Cogiendo de nuevo el Anillo Ciclista y una vez atravesada la Avenida del Cardenal Herrera Oria y la M-30, en un giro se produjo el único incidente serio que tuvimos. Que si miro para atrás, que si invado un poco el otro carril, que uno viene por el otro carril a toda pastilla y no frena…. El resultado, un desconocido que acaba con una costalada de las buenas tras haber chocado contra la valla y haber caído al suelo.

La escena no era de las buenas. Primero por su enfado inicial y, después, porque decía que le dolía mucho el cuello y estaba mareado sin aparentemente ninguna otra lesión salvo algún pequeño rasponazo. Afortunadamente fue calmándose, levantándose y probando a andar un poco. Tras casi media hora con él, emprendió su camino en solitario por mas que le dijimos varias veces que le acompañábamos un rato, pero comentó que tenía el coche al lado.

Un poco sobrecogidos seguimos nuestro camino pasando un puente sobre la M-30. Bueno, en realidad lo pasamos 3 veces hasta que pudimos dar con nuestro camino para pasar por debajo de la A-6 y retomar en Anillo Verde.

Un poco de líoUn poco de lío

 

En este momento ya era dejarnos llevar para completar los últimos kilómetros disfrutando de la ribera del Manzanares y hacer la entrada a la Casa de Campo.

 

Ya en la Casa de Campo alguno se desvió del camino unos metros pero ya comentamos que está bastante controlado con lo que fuimos ya todos juntos por el Paseo Piñonero hasta alcanzar el Lago y dar por terminada la ruta.

 

Cómo no, ya que estábamos en la Casa de Campo y con un tiempo y una compañía inmejorable, nos dimos un pequeño, gran homenaje entre risas y anécdotas.

¡Reto superado!¡Reto superado!

 

Comilona para celebrarloComilona para celebrarlo

 

La vuelta fue en Cercanías desde Príncipe Pío a Villalba. De ahí hicimos conexión a Los Molinos. Tuvimos que coger las bicis de nuevo para bajar a casa casi dos horas después de coger el tren en Madrid.

Larga vuelta en trenLarga vuelta en tren

 

Por fin llegamos

 

 

Recordando los mejores momentosRecordando los mejores momentos

 

Agradecimiento muy especial a Ángel por hacer posible esta ruta y al resto por su compañía y risas. Hasta el próximo reto, porque será por retos…

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