El pasado 26 de mayo los perdedores celebramos con mucha alegría la quinta edición de nuestra reunión anual, la BiciCoa 2018, un lustro de pedaladas y comilonas.
Este año con sabor agridulce para mí, si bien es cierto, porque al estar convaleciente de una operación de apendicitis no he podido disfrutar de la ruta en compañía de los amigos, una pena.
Los Perdedores se burlan de mí por no poder hacer la ruta
El recorrido propuesto para este año fue en realidad una ruta excelentemente balizada por el ayuntamiento de Navalperal de Pinares, la ruta Casasola, que en verano de 2017 recorrí y expliqué en esta entrada.
Mira cómo estaba el cielo
A modo de resumen, se asciende progresivamente hasta el parque eólico a la altura, más o menos del embalse de Navalperal para luego rodearlo y volver al pueblo. Unos 24 Km con aproximadamente 450 metros de desnivel positivo. En esta ocasión el agua que abundaba en los caminos fue protagonista.
Como no pude hacer la ruta y no puedo detallar los pormenores, Raúl ha tenido el detalle de escribir la cónica de la jornada ciclística. Copio, pego y agradezco la ayuda.
La Crónica de Raúl
Un año más, la comunidad ciclista se ha reunido en torno al acontecimiento al que cualquier biker desea ser invitado:
V BICICOA – 2018
Miguel y Sergio
El día se preparó tranquilo. Moe, nuestro organizador y “Líder” estableció un horario de salida bueno, las 11:00.
Bombi y Jesús
Los primeros estábamos aparcados en Navalperal de Pinares a eso de las 10:15, con tiempo para sacar las bicis, cargar de agua, dejar un mojón en el baño de Moe/Lourdes y ponernos cremita para el sol, algo innecesario ya el día amaneció parcialmente cubierto y con una temperatura que no sobrepasaría los 10º hasta bien entrada la mañana.
Christian y Raúl
Los que recordábamos la anterior BiciCoa, con sus 35º grados dimos gracias a la madre Tierra y nos pusimos encantados el cortavientos.
Jaime (y familia) y Moisés
La salida de la ruta sufrió un retraso inicial. Jaime venía desde su pueblo en Cáceres y durante el viaje se topó con una romería que había cortado el tráfico.
Robles de Navalperal de Pinares
Caminos poco rodados
No sabemos si decidió participar cargando al santo o darle al claxon hasta conseguir pasar. El caso es que llegó incluso antes de que todos termináramos de evacuar en el baño.
Jesús con su Trek Fuel EX
El recorrido que nos esperaba era fácil de seguir. Alguno de nosotros, Bombi y Jaime, se habían descargado el track de la ruta, pero en realidad solo hubo un par de lugares donde fue necesario.
Toma subidita
Toda la ruta está señalizada con señales y estacas de madera que permiten olvidarse del GPS y disfrutar del paisaje. Pero para detalles concretos de la ruta tirad de Wikiloc.
El culo de Jaime
La ruta sale bordeando el pueblo de Navalperal de pinares por la derecha y en cuanto se abandona el pueblo tomamos una pista fácil que tiende a picar para arriba.
Lude siempre de corto
Tramo por asfalto
En la primera parte de la ruta se acumula la mayor parte del desnivel positivo, alternando zonas abiertas y en muchas ocasiones anegadas de agua con zonas de pequeño bosque.
Ni camino ni camina
Las pendientes eran llevaderas salvo algún tramito más pendiente y que solía coincidir con terreno roto, en gran parte debido a las lluvias primaverales, a los runners que salen a correr
con zapatillas ultra-abrasivas para el terreno y a los cabrones con motos de cross que van jodiendo el campo.
Terreno muy húmedo
Personalmente, me pareció muy chulo el pasar las zonas encharcadas con hierba alta y barrillo que propiciaba la posible caída.
Mira qué pradera verde
Descansando en el pilón
La realidad fue que el único que tuvo puntos de perdedor por meter el pie en el fango fue Miguel que adujo querer probar el Goretex de las zapas.
Miguel sonriendo a cámara
No se deja de subir
Antes de llegar a mitad de recorrido, donde tendríamos sorpresa, tuvimos un tramo de subida algo mas sostenido que nos hacía pasar al lado de un chozo de pastores.
El Rey del mundo
Esa Scalpel me mola mucho
Con Jaime a la cabeza y Jesús maldiciendo, nos salimos del camino y rodando cuesta arriba entre matorrales nos fotografiamos para la posteridad.
La portada del disco
Y de ahí hasta la zona alta de la loma, donde se extiende una larga hilera de molinos de viento a pleno rendimiento, pues soplaba fresco.
La ruta está señalizada con postes
Rayitos de sol
Y junto a los molinos nos esperaban nuestro Quijote y Sancho, que habían cambiado sus cabalgaduras por un Land Cruiser y estaban sacando las viandas: una litronas y unas bolsas de patatas fritas, lo ideal para un avituallamiento de Perdedores.
Avituayamiento a mitad de ruta
Unas patatitas y unas cervecitas
Después de algún brindis continuamos. Seguimos una pista que giraba a la izquierda y después de subir unos metros, comenzaba una bajada donde si te animabas a soltar los frenos era interesante, primero por lo roto del terreno con mucha piedra suelta y después por atravesar una zonilla con grandes rocas en el camino.
Ya a la altura de los molinos
Y nada más acabar la bajada entrabamos en un pequeño bosque de robles, la zona más guapa de la ruta y que bordeaba por la derecha una pequeña presa.
¿Pero aún hay que subir más?
Nada más salir del bosque había que girar 180º y fue Bombi quien nos avisó, gracias a la loca de su GPS (que no calla ni debajo del agua). La señalización en este giro era algo defectuosa pues estaba algo oculta por los árboles.
La presa de Navalperal
Tras el giro nos acercábamos a la pared de la presa y en apenas 30 metros había que descender el desnivel que tenía el embalse por un sendero roto y pedregoso.
Subida mu empinada
Se requería algo de técnica de bajada y se pusieron a prueba las calas de las zapatillas de la mayoría…vamos que como buenos perdedores echamos pie a tierra y probamos el agarre de las zapatillas.
Cierto es que Jaime y Raúl decidieron probar e intentar ganar puntos para el ranking de perdedores buscando posible caída
Atravesando muros
Como algunos de nosotros sabemos, el tener un hijo te hace perder “el Mojo”. Se duerme menos y peor, se monta menos en bici, en general se monta menos en todo, y acabas haciendo mecánica para quitarte el gusanillo.
Y este año Jaime probo esa amarga medicina lo que provoco que la bajada se le atragantara y acabase puntuando.
De nuevo entre robles
Jaime, no te preocupes, volverás a recuperar tu Mojo y a ser el perdedor con menos puntos del ranking pero antes tienes que cambiar algunos pañales, ahorrar para la comunión y tener cuidado no tener un segundo retoño.
Jaime difuminado
En este punto, voy a recordar a los lectores que consiste el repetido ranking de perdedores. Al igual que existe un ranking UCI para ciclistas profesionales en función de puntos obtenidos por logros en carreras oficiales, nosotros también tenemos un escalafón que se ordena en función de los puntos obtenidos en cualquier quedada del grupo. Los puntos de perdedor se obtiene por:
- Caídas
- Pájaras
- Meter alguna parte del cuerpo en el agua. *Aquí existen salvedades en el caso de Jesús
- Averías curiosas. Sin ir más lejos, la semana pasada alguien del grupo enrolló un alambre en los piñones
- Y en general, cualquier situación ciclista que pueda suponer la mofa de los compañeros
El primo sin manos
Superada esta bajada técnica llegó una subida de unos 150 metros, con un porcentaje duro al inicio (no bajaría del 20%) y que para empezarla bien te obligaba a elegir bien la trazada, meter poco desarrollo y sentadito /agachado hasta arriba.
En este punto de la ruta Jesús ya miraba las rampas de subida e imaginaba que un bulldozer se las dejaba llanas y un unicornio tiraba de su bici a la vez que cagaba flores. Además, nuestro perdedor con la fuerza mental del Profesor Xabier, tenía acoplado a su MTB una barra de hierro muy decorativa (observar foto) que no sabemos si era para llevar a su niña o para apoyar alguna parte del cuerpo.
Ciclistas al fondo
De aquí a meta todavía salvamos algún repecho más, vadeamos algún gran charco y volvimos a atravesar Navalperal de Pinares, donde en la cuesta posterior a la estación de tren, los fuertes del grupo protagonizaron un sprint.
Ya queda poquito
Los últimos km los hicimos guiados por las ganas de panceta. Moe y Lourdes nos tenían la mesa puesta y nos habían contratado una tarde con tiempo primaveral que nos permitió disfrutar del orujo de hierbas mientras nos daba el solecito.
Café con licor y nata. Lo mejor
En general, la ruta es corta y accesible. Hacerla en esta época del año ahorra mucho calor y la hace más chula. Y los tramos técnicos ponen algún aliciente al recorrido.
A destacar:
- La biciCoa se ha convertido en una fecha marcada del calendario e ineludible. Moe y Lourdes, habéis conseguido que esperemos este día tan especial.
A mejorar:
- La tarta de queso tenía margarina en lugar de mantequilla
- El licor del miguel andaba corto de taninos y le faltaba esa esencia que aporta haber comido espárragos trigueros
- Moe, nuestro líder, se dibujó una penosa cicatriz en la ingle para simular una operación de apendicitis. Jefe el escaquearse de una ruta es muy de perdedores pero no aporta puntos para el ranking.
- Y lo mismo para ti, Pableras.
FIN
¡Muchas gracias, Raúl, por compartir la ruta desde dentro!
No puedo cerrar la entrada sin presentaros a la siguiente generación de perdedores. Sus padres estamos trabajando duro para meterles en la cabeza que lo importante no es ganar… pero tampoco participar. ¡Lo importante es que te de igual una cosa y la otra! ¡Menudo disgusto si ganan algún día algo!





La verdad fue muy duro pero merecio la pena el esfuerzo, gracias Moi y Lur por invitarnos y organizar un año más la Bicicoa, un placer compartir un vaso de gazpacho y unas pancetitas ricas. Un abrazo.