aMigada 2026

 

Si simpatizas con Perdedores BTT y con nuestra forma de entender el ciclismo (de montaña) no puedes dejar de leer esta entrada porque sintetiza la esencia de lo que somos: familia, amistad, naturaleza, deporte y comida. Los cinco pilares sobre los que se construyen tradiciones duraderas, como esta aMigada (ruta en bici + migas con amigos) que en su tercera edición ha tenido un éxito de público y crítica tales que no me autoengaño si afirmo que ha supuesto la consolidación definitiva del evento.

El 28 de febrero de 2026, último día de uno de los meses más lluviosos que recuerdo, quedamos 13 ciclistas para hacer una ruta bastante chula, la verdad, y luego pegarnos una buena paliza a comer y beber.

Récord de PerdedoresLa clásica foto de inicio de ruta

Creo que no me equivoco si afirmo que hemos batido un récord de asistencia de Perdedores. De derecha a izquierda puedes ver a Sergio, que es la primera vez que acude a la aMigada (aunque tan solo hemos celebrado tres ediciones), a Diana, que venía con una bici de gravel y eso le pasó factura (sigue leyendo), a Javitxu, al que conocimos hace unos años en una visita al parque de los Cerros de Alcalá y con el que afianzamos una amistad en nuestro viaje de bikepacking por Navarra, al primo Christian, que no se pierde una (sobre todo si hay migas), a Pablo, que este año se ha propuesto doblar el número de salidas en bici (en vez de una va a hacer dos), a Jesús, otro incondicional, a Jaime, que se subió a la bici hace cinco años y aún no se ha bajado, a Miguel, que sorprendentemente no sufrió ninguna avería, a un servidor recibiendo con mucha alegría a los amigos, a Natalia, que por fin cumplió el sueño de subir a los molinos (hay rusas que se conforman con poco), a Javi, que acabó con la pata de palo como un pirata, al Bombi, que lo mismo te escala una cascada de hielo que un puerto de montaña y a Raúl, que decía que había montado poco en bici pero tuvo el día tonto y no veas cómo se lo pasó.

Comenzamos caminandoLa veteranía es un grado

Así fue que en torno a las diez de la mañana nos pusimos a rodar. Salimos de la urbanización en dirección sur, cruzamos la carretera AV505 y antes de llegar a la vía del tren giramos a la derecha para tomar un sendero que nos conduciría de vuelta a la AV505, permitiéndonos cruzarla por debajo en un paso que hay para las vacas. No tenía yo todas conmigo de que pudiéramos utilizarlo porque hace vaguada y suele estar embarrado y guarreado de las piadas de los animales. Por suerte solo estaba encharcado y pudimos rodar con facilidad.

Paso bajo la AV 505Paso bajo la AV505

Nada más cruzar giramos a la derecha y pusimos rumbo a Las Navas del Marqués, pues en esta ocasión la mayor parte del recorrido transcurre por la parte noreste del pueblo.

Recorremos sin pena ni gloria los cuatro kilometrillos de llaneo que nos separan de la urbanización «Los Matizales» y nos vamos poniendo al día de nuestras cosas, que algunos hace meses que no nos vemos. Salimos de la urbanización por la ronda norte (Avenida Fuente las Dueñas) y entramos en la dehesa Boyal por uno de los accesos con escaleras. Las bajé montado sin bajar la tija telescópica y casi salgo por encima del manillar. Mini-susto para Moisés.

Nuestro recorrido por la dehesa es mínimo, apenas unos metros para salir a la carretera que sube al parque eólico. Pero en nuestro caso giramos a la derecha para volver a Las Navas. Subiremos al parque, pero por otro lado. Seguimos rodeando el pueblo por el norte y tomamos el camino del Risco. Sopla un viento desagradable. Nada que no podamos asumir, pero temo que en los molinos sea mucho peor.

Subiendo cuestasComenzamos a subir

Comenzamos la primera subida interesante del día. No hay grandes rampas. La pendiente se mantiene más o menos en torno al 5% con alguna rampa puntual que llega al 14%. Como subiendo se forman grupos, sucede que nos separamos. Y los grupo de cola, en el que por supuesto voy yo, nos perdemos. Y eso que soy yo el que planificó la ruta. La cosa es que me despisto porque voy pensando que los de delante mía van siguiendo a los de más delante y no voy prestando atención al camino, bastante tengo con respirar.

Diana, que lleva una bicicleta de gravel (Orbea Terra) tiene problemas con el cambio. No consigue subir de la corona del medio. Aún con el plato pequeño (que sería de 36 dientes) es un suplicio subir esas cuestas. Hacemos una parada para revisarlo y perdemos completamente el contacto con el grupo de delante, en el que iban Miguel (el único con el track cargado en el GPS), Natalia, Javi y el Bombi. Una llamada de teléfono soluciona el problema. Los adelantados vuelven a por nosotros y los retrasados deshacemos camino para encontrarnos en la bifurcación equivocada y continuar juntos la ruta.

El recuestroEs commplicado no acabar echando pie a tierra

Que lo que se viene ahora tiene miga. Una cuesta para abajo con nombre propio: Recuestro. Y si una cuesta tiene nombre ya te puedes imaginar tú cómo es. En este caso la dificultad venía por la cantidad infinita de piedras sueltas del tamaño de melones que había que ir esquivando. Mi truco en estos casos es frenar más de detrás que de delante para evitar que se atranque la rueda delantera. Y, por supuesto, bajar la tija. Inventazo la tija telescópica.

CharcazoFoto para la portada de Bike

Al terminar la bajada nos encontramos con la presa de Las Navas del Marqués. Se trata del embalse de Valtravieso 2 (al 1 nos acercaremos un poco más tarde). Lógicamente, paramos para reagruparnos porque la cuesta se las trae y cada uno la ha bajado a su ritmo. Incluso caminando, porque con la bici de gravel a mí se me antoja imposible.

Embase Valtravieso 2Perdedores sonrientes, como debe de ser

Ahora toca llanear un poco… pero muy poco. Apenas un par de kilómetros y picando para arriba ligeramente. Es la distancia que nos separa del embalse de Valtravieso 1, ya te lo decía yo antes. Viene el segundo calentón del día porque tenemos que subir de nuevo hasta la altura de los molinos (casi) por carretera.

Por lo que sea una nube se ha agarrado a esta parte de la sierra y nos impide admirar el paisaje. Pero según vamos subiendo somos testigos de cómo los rayos de sol le ganan la batalla a la niebla y, al estar relativamente altos, podemos ver la multitud de cerros y picos que salpican esta parte de la sierra tan desconocida para muchos.

Niebla semidensaSubiendo a los molinos por la carretera

Esta carretera es la que lleva al pueblo, la que hemos tomado antes durante unos metros. Pero no vamos a bajar por ella en dirección a Las Navas, porque la idea es subir a la cresta misma de los molinos para continuar nuestra ruta por la pista de servicio del parque eólico. Lo malo es que para llegar hasta allí tenemos que empujar la bici durante unos cuantos metros porque el desnivel es enorme y el camino, por llamarle de alguna forma, terrible.

Enlace con la pista de los molinosAntes caminando para abajo y ahora caminando para arriba

Una vez arriba, quien más quien menos, se sacó una foto a pie de molino y pusimos rumbo hacia el este. Este sí es territorio 100% gravel. Que no quiere decir que no pique para arriba, ojo, de manera que el grupo volvió a estirarse.

Parque eólico Las NavasLas tres Marías…

Llegamos a un vértice geodésico justo en el Alto Cartagena, con su mirador y su panel explicativo y su todo.

Alto CartagenaBuenas vistas de la comarca

El lugar perfecto para hacernos una foto grupal. Pero sin despistarse mucho porque corre un viento fresco que te deja helado.

Alto CartagenaAlto Cartagena, punto más alto de la ruta a 1636 metros

Llegados a este punto, en el kilómetro 2, todo lo que quedaba era bajar. O casi. Pero no veas qué bajada. Parecida a la que hemos descrito un poco más arriba pero más estrecha y revirada. Vamos, muy difícil de completar sin echar pie a tierra. Y en una bicicleta de gravel ya no te digo. Tanto es así que, a los pocos metros de empezar, Diana pisó una piedra suelta de lado y cayó lateralmente. Se hizo daño en el muslo, pero por suerte pudo continuar la ruta.

Otra bajadita chungaSerá por piedras…

Esta bajada del infierno se fue suavizando a medida que íbamos descendiendo hasta convertirse en una pista 100% transitable que iba a morir en el Camino de las Hilanderas, que es mi preferido para volver de Las Navas del Marqués a Navalpera de Pinares.

Rodamos, como suele pasar, en grupos. Ya llaneando o, si me apuras, bajando. Sabemos que el fin y la recompensa están muy cerca pero aún nos queda una buena subidita, la del último arroyo, que hemos hecho mil veces y que tantas otras se nos ha atragantado.

Cruzando arroyosÚltimo arroyo, última subida

Cada cual marca su ritmo. Yo me quedo con Pablo y Jesús para cerrar el grupo. Son apenas doscientos o trescientos metros de subida. Varios Perdedores nos esperan arriba. Entre ellos Javi, que está sufriendo un calambre de los gordos que le obliga a ir dando pedales son una pierna solo al no poder doblar la otra.

CalambresEl último esfuerzo le pasó factura a Javi

Llegamos de vuelta tras unas tres horas y media de ruta. Sin prisa, que no son buenas para casi nada. Y, gracias a Lourdes y a las niñas y niños que lo prepararon pudimos disfrutar de una cerveza fresquita nada más quitarnos el casco.

Track disponible en Wikiloc

Y enseguida nos pusimos a freír torreznos, que había que recuperar energías tras una ruta relativamente exigente.

Torreznos de Soria¡Torrezno de Soria!

Entre cervecitas, copitas de vino y aperitivos preparamos un buen perolo de migas que disfrutamos con su choricito, sus pimientos, sus huevos fritos y… más torreznos.

MigasDale que te pego al cucharón

Y así transcurrió el resto del día: comentando la ruta, haciendo chistes, preparando viajes… celebrando, a fin de cuentas, la amistad, que es lo que nos une por encima de la bici.

MigasNo me digas que no tiene buena pinta

Para terminar, quiero agradecer (de nuevo) a Lourdes por su implicación y a todos los participantes por ir siempre a favor de obra. Estoy seguro de que en 2027 volveremos a celebrar la aMigada. Espero contar con todos vosotros para que vuelva a salir un día redondo.

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