Cambio a monoplato – Comportamiento en ruta

En esta entrada os hablo de las ventajas del monoplato tras unas cuantas salidas en bicicleta utilizando este sistema.

Pues sí, queridos lectores, el pasado domingo 31 de enero tuve la oportunidad de salir a rodar un ratito con mi bici para probar el monoplato cuyo montaje tantos disgustos me dio. Y a falta de pruebas en condiciones más montañeras puedo ir diciendo que el resultado es satisfactorio.
Sabiendo esto, los impacientes ya pueden hacer scroll vertical para ver las fotos y salirse zumbando de la entrada. La visita la agradezco igual. Los que tengáis más paciencia, seguid leyendo que veréis cómo justifico mi afirmación con mucha profesionalidad como es habitual en este blog.

En esta foto hay dos fallos (al menos): primero, en las fotos de bicis las bielas deben estar en horizontal. Fijaos si no en cualquier web de cualquier marca o en cualquier revista. Segundo, el casete nuevo no se aprecia bien con el tronco del pino donde he apoyado la bici. Y luego os hablo de profesionalidad…. madre mía…

El día amaneció fresco y ventoso. Y yo además equivoqué la indumentaria. En el tren inferior iba comodísimo con los calcetines de lana merino (gracias, Juancar, por el descubrimiento), los cubrebotas y unas mallas de Decathlon que no son de ciclismo sino de running y son algo más gruesas que mi culotte largo habitual y con las que iba mejor que en brazos.

Pero en la parte de arriba había sustituido la capa intermedia (uso la técnica de las tres capas de la que habréis oído hablar mucho), habitualmente una sudadera ligera de forro polar, por un maillot de manga corta bastante ligerito y se me metía el frío en el cuerpo. Menos mal que en la riñonera llevo un chubasquero que me hizo las veces de cortavientos. No es lo mejor, porque transpira cero patatero, pero al menos, usándolo junto a la braga para el cuello, dejé de pasar frío.

 

 

He querido probar el plato ovalado porque dicen que se rueda mejor… pues qué quieres que te diga, moreno, yo no sé si la diferencia, en lo que a mi respecta, quedará eclipsada por el nuevo casete pero no he notado ovalidad alguna. Esperaba necesitar un poquito de adaptación a la nueva circunstancia de no dibujar una circunferencia perfecta con cada pedalada, pero no. Es que no he notado nada de nada de nada de nada. No sé valorar esto. No sé si es bueno porque ya he nacido adaptado y ahora me vienen todos los beneficios del monoplato ovalado completamente de gratis o si soy tan gañán que lo que debería ser una diferencia evidente y notoria me pasa de lado y yo sin enterarme.

 

Ovalado es, de eso no hay duda

 

Si nos centramos en el comportamiento del casete, que es lo peliagudo del cambio a monoplato (difícilmente el plato nos dará problemas) lo primero que se me vino a la cabeza para hacer la prueba es la cuesta del cementerio de Leganés. Es una cuesta corta y que conozco bien porque la he subido muchas veces. El domingo la subí dos veces.

 

 

No nos flipemos, no es una cuesta de la muerte. Solo un dato: el KOM lo tiene un fulano en 13 segundos… así que imaginaos que tipo de cuesta es. La encontraréis como «Cuesta del Cementerio Butarque». Puede subirse al sprint. Son 330 metros a un desnivel medio del 7,4%. Vamos, que no es nada del otro mundo pero me sirve para comparar el antes y el después. La primera subida la hice nada más salir de casa, en frío. No noté gran diferencia, si os soy sincero, en cuanto a rendimiento con el monoplato respecto al biplato anterior. Eso sí, me sirvió para comprobar el funcionamiento (desde el punto de vista mecánico) de las coronas más grandes. Y para mi regocijo entraban bien y no daban saltos.

 

 

La segunda subida la hice ya de vuelta a casa con las piernas calientes. Posiblemente, por lo tanto, sea más representativa. Y aquí sí debo reconocer que note bastante mejora. Con el mínimo desarrollo que me ofrecía el 32-50 notaba que subía sin que se me saliera el corazón del pecho. Llegué arriba con la sensación de que podía seguir subiendo muchos metros más a base de tirar de molinillo. Si hablásemos de rendimientos, de watios o de tiempos lo mismo con el monoplato salgo perdiendo, pero como a mi lo que me interesa es subir fácil… lo mismo me da. Así que yo, tan contento.

 

Como buena alemana, a la Ghost le gusta tomar el sol. ¡Se me va a poner la bici roja!

 

Pero como los casetes tienen un piñón grande y otro pequeño también quise comprobar cómo de rápido puedo ir con el 32-11 sin hacer molinillo. Así que en un tramo de carril bici con perfecta visibilidad y en condiciones de seguridad absolutas tanto para mi como para el resto de vecinos de Leganés, me puse a apretarle hasta que vi que empezaba a «molinillear» tontamente. Y esto sucedió a los, aproximadamente, 40 Km/h. A mi me vale de sobra. En montaña raramente (¿nunca?) alcanzamos esa velocidad así que no temo quedarme corto de desarrollo en la inmensa mayoría de mis rutas. Contento también en ese sentido.

Así que en términos generales estoy bastante satisfecho con el (discreto) beneficio obtenido en cuanto a facilitarme las ascensiones duras y, por que no decirlo, el postureo, que también es importante.

¿Qué tal envejecerán estos componentes chinos que he utilizado? ¿Cuánto durará el cambio bien sincronizado? Serán aspectos que tendemos que evaluar a lo largo de los meses.

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